CONCEPCIÓN GARCÍA ALONSO, CONCHI: PANDERETERA Y DANZANTE.

«CONCEPCIÓN GARCÍA ALONSO, CONCHI: SEMBLANZA»

Autora del texto: Mari Velarde Bolado (Folclorista).

“Un árbol que pierde su raíz se acaba secando” Lines Vejo.

Conchi nació el 14 de febrero de 1969. Sus padres, Pili y Tinín, le inculcaron el amor por el folclore y las tradiciones desde su más tierna infancia. Comenzó a los 10 años en el grupo del colegio José Luis Hidalgo, que luego se convirtió en el Grupo de Danzas San Pablo de Nueva Ciudad, donde, junto a su inseparable Mari Velarde, ha estado participando y co-liderando hasta la actualidad. Se da la circunstancia de que los hijos de ambas continúan la estela de sus madres y abuelos, y participan activamente tanto en este grupo como en los demás, que cada una por su lado llevan.

Desde aquel primer momento, su implicación en el folclore no dejó de crecer y profundizar. Realizó una labor muy grande recuperando toques y canciones de las grandes maestras, que muchas veces aprendía de oídas porque nadie se lo enseñaba por pasos. Siempre tuvo claro que había que beber de los manantiales de aguas más puras.

Su pasión incontrolable por la pandereta y el baile en particular, y por las tradiciones cántabras en general, la sumieron en una permanente actividad de aprendizaje y profundización buscando el detalle mínimo y la auténtica esencia, lo que indefectiblemente iba unido a la imperiosa necesidad de transmitir lo aprendido a sus alumnas con rigor y fidelidad a sus fuentes. Siempre con una gran humildad y generosidad. No necesitaba figurar ni recibir halagos, su único objetivo era hacer crecer con honradez y criterio, un mundo que ella necesitaba como el respirar. Muy jovencita comenzó su labor docente dirigiendo el grupo de danzas Santa Justa de Ubiarco. Por esas mismas fechas se integró en Luétiga, proyecto musical puntero en la música folk de Cantabria. Participó igualmente en otros importantes grupos del panorama regional, como Gatu Malu y, últimamente, en el Colectivo Etnográfico Brañaflor, donde podía dar salida a su gran pasión, bailar, que siempre quedaba en segundo plano en aras de hacer lo que más se necesitaba de ella en cada momento, tocar y organizar. Su labor de recuperación también se extendió al mundo del traje, donde Gustavo Cotera y Aurelio Vélez fueron sus referentes y fuentes de los que beber esas esencias que ella buscaba incansablemente.

En cuanto a su labor docente, se extendió por numerosas escuelas de muchos municipios de Cantabria, pasando por sus manos miles de alumnas, muchas de las cuales quedaron envenenadas con su pasión de por vida. Pero su labor de enseñanza y divulgación no se limitó a las escuelas y sitios oficiales, Conchi participaba de manera espontánea e interesada; sí interesada, tenía un gran interés en que la pandereta, el baile, la tradición... volvieran a ocupar el sitio que merecían en nuestros pueblos, calles, instituciones, libros, escuelas… en nuestros corazones cántabros, en cualquier fiesta, reunión, celebración por muchos lugares de Cantabria. Como ejemplo claro, el éxito del proyecto ”Que viva el baile” que se realiza en Torrelavega el tercer sábado de cada mes.

Además, tenía algo diferente y especial: su capacidad de aglutinar. Conchi era tremendamente inclusiva, todo el mundo que se acercase con cariño a lo nuestro tenía su hueco para participar y disfrutar. Por este motivo, fue a ella a quien encargaron juntar a más de trescientas pandereteras en el Palacio de Festivales para batir el récord Guinness, algo que se consiguió pero que, por temas económicos, no se validó.


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