JULIO BRAUN TRUEBA: JUGADOR, DIRECTIVO, INVESTIGADOR Y DIFUSOR DEL DEPORTE DE LOS BOLOS.

«JULIO BRAUN TRUEBA: SEMBLANZA»

Autor del texto: Ramón Villegas López (Editor).

Julio Braun Trueba es uno de los últimos barones de los bolos de Cantabria, una persona afable que a sus 75 años ve pasar la vida desde la atalaya de la experiencia, ese estratégico lugar que a ratos te muestra el mundo en color blanco luminoso y otras en negro horroroso. Un vistazo retrospectivo de su andadura por este «valle de lágrimas» y «jardín de las delicias» nos descubre la verdadera talla de este gran hombre. Nació nuestro personaje en el pueblo torancés de Ontaneda, famoso por las aguas termales que brotan de sus entrañas y el balneario que durante tantos lustros asistió a incontables personas dolientes, y lo hizo un invernizo 30 de enero de 1950 en el seno de una familia asentada hacía tiempo en este rincón de la ribera del Pas, siendo su padre Ambrosio Braun, empleado de banca y también un gran aficionado a los bolos y su madre Obdulia Trueba, originaria de Pontejos. Su trayectoria vital es un ejemplo de trabajo, compromiso y pasión de todo aquello que le ha llenado: su pueblo y valle de Toranzo, su familia, sus muchos amigos y compañeros, el trabajo, la natación y, en una posición destacada, los bolos. Es en este pequeño gran mundo que conforma el juego vernáculo de Cantabria donde su biografía toma cuerpo, donde su «hoja de servicios» alcanza la dimensión y la calidad de una persona notoria, alguien nada vulgar.

Su Licenciatura de Geografía e Historia por la Universidad de Cantabria le ha permitido profundizar en otras vertientes socio-deportivas como la natación, acercándose como gestor y promotor, sobre todo en el deporte femenino. Las grandes pasiones de nuestras vidas suelen comenzar en los años que transitamos entre la infancia y la adolescencia. La relación de Julio con los bolos, este sentido, es un caso de libro. Su primer contacto con ellos tuvo lugar en los corros del pueblo, primero sobre los improvisados en las callejuelas de Ontaneda y, más tarde, en la bolera de «los mayores», principalmente en la cercana a su casa, la del Café Vitoria, uno de los «templos bolísticos» del valle, donde ya «señoreaban» los grandes jugadores de la localidad: Ramón Rivero, Tito Díaz y otros y donde su padre Ambrosio tenía un protagonismo destacado. Después de ganar varios concursos infantiles en el entorno torancés trasladó su cuerpo y su alma montañesa a Madrid por motivos de estudios. Allí se encontró con un ramillete de amigos del pueblo, también buenos jugadores, con los que hizo cuadrilla, perfeccionando su estilo y juego, barruntando ya lo que llegaría a ser, un gran especialista. Aquí gana sus primeros trofeos importantes: Campeonato de Castilla Juvenil durante las temporadas 1967, 1968 y 1969 y Subcampeonato de España de estos dos últimos años.

Retornado ya a su querida Cantabria militó en varias peñas de renombre: Quijano de Piélagos, La Carmencita, La Cavada y Puestas Roper, es decir, en la élite. Junto a unos compañeros del Banco de Santander fundó más tarde la Peña Bolística Monte, donde acabó su vida en activo sobre la tierra de las boleras en 1990. Su palmarés es propio de un as de este juego/deporte: Campeonato de Cantabria de Segunda Categoría por parejas, junto a José María Astobiza, individualmente y en Primera Categoría, se clasificó en nueve Campeonatos de Cantabria y cinco de España, logrando su mejor clasificación en la celebrada en Ontoria en 1971, donde alcanzó el podio. Así mismo consiguió grandes triunfos en concursos nacionales en Santander, Camargo, Comillas, Panes y Torrelavega, donde ganó el prestigioso de La Patrona en una final ante Miguel García. Como historiador y divulgador de las distintas modalidades de bolos que se practican en Cantabria, Julio Braun ha realizado una labor encomiable que se ha visto reflejada en la publicación de un buen puñado de libros, algunos de ellos dignos de ocupar un lugar prominente en la que podíamos llamar «Biblioteca Imprescindible de los Bolos Cántabros», y un sinfín de artículos y colaboraciones aparecidas en distintos medios, cuya relación sería interminable. Entre los primeros figuran: Bolos y Cultura. Aportación al origen y desarrollo de los bolos en Cantabria (1984), Desde El Zurdo de Bielva a Tete Rodríguez. Campeonatos Regionales Individuales de Bolo Palma 1941/1990 (1990), Historia de una realidad: La mujer en el mundo de los bolos (1998), Antropología, Etnografía, Lexicografía y Mitología Bolística (2003), De la Robleda a la Llama. La tradición oculta (2003), Tras las leyendas de la Robleda (2005), Los bolos en los Valles Pasiegos. Símbolos de identidad (2019), Los bolos en el entorno torancés (2019), donde vuelve a dejar patente su querencia al valle que le vio nacer y El birle en el Cuerno Oriental de Asturias (2021).

Relacionados con el mundo de la natación, su otra pasión, tiene publicados los siguientes trabajos: De la Dársena a la Bahía. La evolución de la natación en Cantabria (2012), Asómate a la Sincro (2015) y Agua, pelota y mujer. «Waterpolo Femenino Español» (2017). Por esta labor recibiría el Premio a la Comunicación Deportiva y Social de la Real Federación Española de Natación en 2012.

Su labor como directivo, tanto en el mundo de los bolos como en la natación, tampoco es «moco de pavo», como vulgarmente se dice cuando queremos empoderar algo o a alguien. Fue directivo y coordinador del Área Cultural de la Federación Cántabra de Bolos, bajo la presidencia de Fernando Diestro; Presidente de la Federación Cántabra de Natación (2000-2013), donde realizó una gran labor, especialmente en pro de la natación femenina; Secretario de la Casa del Deporte de Cantabria; Responsable del Área Social de la Real Federación Española de Natación y Coordinador de la Comisión de Recompensas de la misma.


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